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Los encargos

Cuando uno sale de viaje siempre tenemos a alguien que nos hace un encargo.  Yo feliz de traer encargos, pero me he tomado el trabajo de estudiar los encargos y los he clasificado de la siguiente manera:
Encargos Normales          Encargos Exóticos           Encargos imposibles
Encargos normales
Cuando una amiga te pide que le traigas una botella de champagne marca «Cristal», la razón es que su vecino está como quiere y ella no sabe cómo abrir la botella, por eso le pedirá ayuda……..buen motivo.
Cuando un amigo te encarga una espada; la razón es que la relación con su suegra se está deteriorando……..muy buena razón.
Encargos exóticos
Cuando un amigo te pide que le traigas una morena o una rubia…..un poco difícil pero no imposible.
Cuando tu suegra te encarga que le traigas los sostenes que ella ya compro por Internet.  Se verán raros en tu maletín de mano, pero tiene mucha capacidad de almacenaje.
Encargos imposibles
Cuando un amigo te pide que le compres velas, en la tienda tal, de la ciudad tal.  Al llegar a la tienda indicada, le pides a la señorita, según instrucciones recibidas, que por favor te de veinte velas de cincuenta centímetros de alto por cinco centímetros de diámetro en cera de abeja.
Te mira la dependienta como bicho raro y te dice «señor hace tres años que no trabajamos con cera de abeja, las velas de cincuenta centímetros de alto, solo vienen con un diámetro de tres centímetros».
Haces la consulta por teléfono con tu amigo y él tercamente te porfía que no estás en la tienda correcta.  Después de varias conversaciones, te dice, no te preocupes, compra lo que puedas.
En el día de regreso a casa vas al aeropuerto, al llegar al counter de la aerolínea, te fijas en las prohibiciones de equipaje, haces la consulta antes de pasar por las máquinas de rayos X y te dicen señor siga, no tiene usted problema con sus velas, pueden subir al avión.
Tu real y único problema empieza cuando pones tus pertenencias en las bandejas para pasar por los rayos X y el encargado te mira como si fuera un terrorista, te separa para un lado y te dice con voz autoritaria «señor, este material es explosivo» y tu contestas «no señor, son velas».
Se encienden los ánimos, empieza la discusión y terminas diciendo, bueno, dígame, dónde rompo las velas para botarlas o las prefiere usted enteras para darle otro uso.
Casi, pero casi, esta historia termina en la cárcel.
Y qué….la misma vaina
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One thought on “Los encargos

  1. marisol dice:

    eso es ser buen amigo y tener un gran corazón

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