Una princesa perdida, la engreída del clan Romanov. Siempre fue un misterio el paradero y destino real de la princesa. Para algunos historiadores, ella murió la misma noche en que fusilaron a toda su familia en 1918, a los 17 años, sin embargo, para otros siguió con vida.
El nombre es fuerte, es ruso, de la tierra de los cosacos, del vodka y del frío intenso. Anastasia, un nombre con mucha personalidad y autoridad. Es por ello, que la americana del 2010 que yo conocí, heredó el mismo nombre, Anastasia.
De iguales características autoritarias, con un gran don de mando, pero con la diferencia que la Americana del 2010 tiene que ser conectada a los 12 voltios del auto, se sostiene con un soporte de plástico, tiene acento español al hablar y ella es la que siempre ordena y tú solo obedeces.
La Anastasia americana que yo conocí es comúnmente conocida como GPS, Global Positioning System o Sistema de Posicionamiento Global.
Una maravilla de la tecnología. Simplemente le escribíamos a Anastasia a la dirección donde queríamos ir………….y empezaban las órdenes: “siga 3 millas y gire a la derecha” luego mantenía un silencio lúgubre y nuevamente te ordenaba “gire a la derecha y manténgase a la izquierda”.
Si no obedecías las ordenes y te desviabas de la ruta, ella simplemente te decía “recalculando” y luego te volvía a ordenar por donde debías ir.
Sea como fuera, Anastasia nos llevó siempre a los lugares indicados, sin permitir que nos perdiéramos en el camino.
Cuando les conté este cuento a unos amigos, la mujer de uno de ellos juró ponerle un GPS a su marido para que no pierda el camino. Creo que cause un problema porque el marido cuando se despidió, me miró a los ojos fijamente y solo me dijo “Anastasia……noooo”.
Que gusto saber que esta de regreso, me divierto mucho con sus escritos.