Nuestra ciudad, gracias al idioma, está plagada de incoherencias que nos ayudan a vivir en la ambigüedad.
El sí, pero no, es un clásico que el idioma español permite deducir en: quizás, tal vez, de repente, posiblemente u otras expresiones que no me vienen a la memoria en estos momentos, pero que son las respuestas que nos ayudan a vivir en sociedad adelantada.
Cuando nos encontramos con un amigo le decimos:
“almorzamos mañana?” la respuesta es de “todas maneras” y algunos segundos más tarde nos dice “derrepente tengo algo, yo te aviso”. Esto es un no rotundo, pero que bien dicho fue un perfecto si pero no.
En otro momento la pregunta tiene como respuesta, “sí, encantado, pero déjame ver, quizás mi mujer tiene algo programado”… sí, pero no. No se van a ver de ninguna manera.
Quizás pueda ir, déjame ver mi agenda, de todas maneras yo me escapo, de repente voy acompañado…….esto es un clásico sí, pero no
Y qué… la misma vaina
D
Muy bueno el si pero no, y en nuestra amplia cultura chicha por asi decirlo abundan este tipo de frases que al parecer suenan de una manera pero tienen un significado completamente distinto, el cual ya todos sabemos .