La llamo Cuaren Pena ya que después de tanto tiempo confinado yo soy el que da pena y mi esposa se convirtió en Sargento de Fuerzas Especiales ya que quiere que adelgace. Trabajo en la casa, por lo tanto, ya no me visto. Me baño y me pongo un buzo con chancletas y así todo el día.
El desayuno lo tomo en la cama siempre algo sencillo, avena con miel de abeja, dos huevos fritos con un pan, café con leche con un sanguchito de jamón con queso y un vaso con agua y jugo de limón (para adelgazar).
El almuerzo empieza con un vaso con agua, después una ensalada de verduras para no engordar, segundo unos frejoles con arroz, plano frito, tocino y dos huevos. Con el almuerzo tomo limonada sin azúcar. De postre un pedazo de torta con helado o algo parecido. Luego una siesta hasta las cuatro o cinco de la tarde. En la noche dos sanguchitos con un vaso de leche.
Bueno la Sargento de las Fuerzas Especiales, dice y ordena “tienes que adelgazar por lo menos veinte kilos” cambio total de alimentos y de actitud.
Lo primero que usted hará será despertarse, bañarse y vestirse decentemente, bien peinado y perfumado. Segundo el desayuno en la mesa, serán dos huevos fritos una taza de café con leche y una tostada. Nada de chocolatitos a media mañana, si quieres algo serán palillos de zanahoria. Luego comerás una ensalada de verduras con pollo sancochado o un pedazo de carne o pescado, pero solo con ensalada y tomaras agua. El postre será gelatina con una taza de yerba luisa. En la noche comerás tres vasitos de gelatina color naranja, amarilla y roja. Después solo agua y agua.
Cuando la Sargento dió el ultimatum yo estaba escondido detrás de la cortina muerto de medio, no reconocía a mi mujer, su furia era tal que separó dos pantalones con cuatro camisas y regaló toda mi otra ropa diciendo “no te compras nada de ropa mientras no adelgaces veinticinco kilos”. No me atreví a decir nada, pero antes eran veinte kilos solamente. “Caminarás todos los días por lo menos una hora”.
Con una cara dulce y ojos brillante era la persona de la cual me enamoré me dió un beso en la mejilla diciendo “si no cumples, dormirás en el auto”
Hace una semana que ando como sonámbulo por el parque pensando en un sanguchito de chicharrón con su cebollita. Pero lo bueno es que todavía duermo en la cama.
Y qué, sino adelgazo me matan.
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