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Cosas que pasan

El día de ayer mi familia decidió que yo debia encargarme del almuerzo.  Menuda tarea me encargaron, ya que la última vez que anduve por una cocina fue cuándo calenté el agua y la quemé. 

Es decir, una experiencia negativa en la cocina, pero como hombre de recursos, mé inspiré en las musas del repostero.  

Ellas revolotean permanentemente por la cocina de una casa y nosotros no las vemos, pero yo con muchas súplicas logré entrar en contacto con ellas y me aseguraron un buen final.
El siguiente paso fue buscar inspiración en los gnomos del bosque.Ellos son los que proveen los alimentos, a ellos les pedí que me ayudaran en la mezcla de los ingredientes.

Luego recurrí a los perros del infierno para que ninguno de mis comensales pudiera dentrarse por esos lares producto de mi sancocho.



                





Por último, pedí inspiración para la preparación de los alimentos a las hadas de la casa, ya que ellas son las propietarias de las ollas donde se preparan los alimentos.

Sólo puedo decirles que los aplausos y gritos de alegría fueron la mejor recompensa a mi proeza. 
Agradecí a las musas, a los gnomos, a las hadas y a los perros del infierno les pedí que cierren las puertas para que nadie entre.  Llevé las fuentes a la mesa. El resultado se los conté …¡hurras, bravos, besos, y muchas demostraciones de satisfacción¡
Y qué…cuando a uno lo ayudan, todo se hace fácil
 
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