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Otra de cuarentena

Me desperté esta mañana un poco inquieto (un poco, por decir algo).  La verdad es que la cuarentena total en la que me encuentro, nunca la habia imaginado en mi vida.
He pasado por terrorismo, por levantamientos de militares, por fuertes devaluaciones, por tiempos de cólera, por contagio masivo de tos convulsiva, por escasez de alimentos, leche y dinero, pero nunca encierro domiciliario con mi mujer, una de mis hijas, dos de mis nietos, una belleza de 17 años y un movido nieto de 6 años.
Es la mejor terapia para ir directo al manicomio. Tu mujer no te deja hablar, tu hija apoya a la mamá y también te maltrata, tu nieta cree que eres blackman y ni te habla, el nieto cree que eres superman disfrazado de abuelo, pensando que tús puede hacer de todo, mi yerno feliz y contento, ya que su esposa a quien grita es al papá, él tranquilo, cocina lo que quiere, cocina rico y poco para que no engorde la familia.
Después de despertarme me bañé, me  afeité, me eché colonia para oler rico y a la sala fui a sentarme para gozar de un momento de tranquilidad, escuchando mi música antigua que me trae muchos recuerdos, cuando escuché un fuerte gritó “QUÉ MUSICA ES ESA”.
No contesté nada y no escuché ese grito de ultratumba, solo subí el volúmen de la música haciéndome “el sueco”.
Pero como los viejos sabemos más por viejos que por diablos, fui a mi habitación, me puse pijama y me metí a la cama. Cuando empezaron a buscarme me encontraron en la cama medio dormido ¿esa música no es tuya? me preguntaron, respondí “yo? si todavia no me he levantado, no estarán penando?”
Salieron corriendo de mi habitación a revisar el aparato de música, buscaron por todos lados, los enchufes, las conexiones eléctricas y no encontraron nada, regresaron a mi diciendo “por favor ¿puedes revisar el equipo?”,  después de una rápida revisión, mi respuesta fue    “no puedo hacer nada, tenemos que esperar que termine la música.
Me senté en el sofa y seguí tranquilo escuchando mi sonido angelical.
Al terminar, con una sonrisa socarrona, regresé a mi cama a descansar de tanta ajetreo.
Y qué…la vida es linda!
D

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