Ayer tuve que ir al dermatólogo, llegue casi arrastrándome, sabía que iba a una sesión de rayos laser, fue la primera vez en mi vida y debuté con fantasía.
Al entrar al consultorio saludé a los presentes muy alegremente y con una gran desanimo, sentado en un sillón pequeño con mi sombrero cubriéndome casi, casi los ojos y un ceño fruncido, vi a JULIETA, estaba comiendo y con tantas ganas que me cambió totalmente el ánimo.
No logré entender como una mujer puede y tiene la fuerza para conquistar a un hombre con bastantes años de alegría de vivir, por no decir un hombre un poco más adulto.
Julieta, abría la boca con una facilidad y cada bocado era una delicia de sabor, los ojos le brillaban, la sonrisa aparecía entre bocado y bocado, nadie decía nada, pero todos miraban como ella comía. La postura era muy poco femenina ya que estaba en pantalones con zapatos rojos y comía como emperador romano, media echada, en cuna de oro. Tenía a otra persona que con mucho cariño y respeto le daba la comida en la boca y además después de cada bocado le limpiaba los labios. En realidad Juliana era todo un espectáculo de atención, ella agradecía con una sonrisa que conquistaba a propios y extraños.
Al terminar de comer, no encontró mejor opción que echarse en el suelo y esperar que sus súbditos la ayuden a caminar.
Julieta(nombre de origen griego la define como “Temperamental y autoritaria, de nivel sentimental variable”, además conlleva el hecho de ser “la mujer que es fuerte desde la raíz” y realmente lo demostró.
Con tan solo año y medio esta señorita dejo a las pacientes del doctor perplejos con su carisma.
La abuela (cuna de oro) sonreía con cada movimiento de la nieta y nosotros sufríamos porque queríamos una nieta más en la familia.
Y qué…siempre las mujeres nos cautivarán
