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Dialogo con mi hija

Después del incidente en el cual mi hija
y mi esposa me llamaron la atención por decirle al pipilin de mi nieto, “La
Verdura”, mi hija me llevó a tomar un café y a conversar conmigo.  El dialogo fue conversación de uno por no
decir un monólogo, mis respuestas fueron muy lacónicas, dado mi sentimiento de
culpabilidad e irresponsabilidad.

Hija: papá, debes de pensar un poco, tu
nieto tiene recién tres años y repite las palabras sin saber su real significado,
no sabe las malacrianzas que tu le enseñas.
Padre: si, hija
Hija: estuve conversando con la profesora
del nido y he pasado una vergüenza que no te imaginas.
Padre: que fastidio
Hija: es que papá tu no puedes decirle y
consentir en todo a tu nieto, le haces daño, lo malcrías y después soy yo quien
sufre las consecuencias.
Padre: entiendo, hija
Hija: Tu broma de llamarle “Verdura” a su
pipilin, a causado un revuelo en el nido, hasta la directora sabe del problema.
Padre: qué problema, hija
Hija: ¿cómo que?, que problema, no te
contó mi mamá.
Padre: no, tu ma no me ha comentado nada
Hija: se morirá de vergüenza
Padre: a ver, hija cuéntame por favor,
quiero saber que confusión he creado.
Hija: cuando tu nieto te pidió ir al
baño, tu le dijiste “sácate la verdura”
Padre: si, si me acuerdo (risa interior,
con cara seria)
Hija: bueno, la profesora explicando los
tipos de comidas, les dijo a los niños de cuatro años (porque en esa clase está
tu nieto) que existen las frutas y los vegetales, dentro de las frutas están
las manzanas, las naranjas, etc,etc y dentro de los vegetales están las
verduras, tu nieto saltó de la carpeta y le dijo a la profesora con la mano en
ese lugar, “Misssssss, yo tengo aquí mi verdura y quería enseñarla a todos”.
Que vergüenza, que el abuelo lo ponga en esa situación.
Padre: hay hija, que gran problema
Hija: no es gracioso, papá. Te pido por
favor, no le vuelvas a decir eso a tu nieto, me ayudaras esta vez papá, por
favor.
Padre: si, hija no te preocupes, te lo
prometo no más nada de verdura.
Padre, solo en pasamiento: le cambiaremos
el nombre, ahora le llamaremos la “serpiente” 
risas y más risas con cara de seriedad por el gran problema causado.
Hija y padre: terminaron el café y
regresaron contentos a la casa, el problema solucionado para la hija, no sabe
el que se viene cuando en el nido la profesora hable de los animales.



Y qué…los abuelos somos irresponsables.


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