comer a el, a su esposa y una pareja más.
de su matrimonio, nos contaba que se casó en la iglesia en que se había casado
su suegro, luego fueron a un hotel para la fiesta y allí se quedaron a dormir.
Francisco en USA, la primera noche
asistieron a un show de travestis, en la
mañana del día siguiente fueron a Sausalito y se quedaron enamorados de dicho
lugar, en la noche caminando por la calle de los teatros, los jaladores
insistían entre aquí es el mejor show y así hasta que su mujer se animo a
entrar en un local, apenas traspaso la cortina del local dio un grito, un salto
para atrás y no pararon hasta el hotel. Según dice Juan Carlos, ella no le dijo
nunca que fue lo que vio.
De San Francisco se fueron a Hawái, el hotel precioso una
vista increíble a la bahía, en la mañana siguiente cerca de las cinco de la madrugada,
Juan Carlos se despertó y se fue a pasear por la playa, cuando subió cerca de
las nueve su mujer estaba llorando
pensando que el palomo había volado y abandonado el nido.
De allí se fueron a Pango Pango (una isla del pacifico sur), luego volaron a Bora Bora (otra isla) para llegar a Papeete que es la capital de Tahití. Al llegar al aeropuerto el piloto del avión piden a los pasajeros que nadie se ponga de pie, por norma del país el avión debe ser fumigado.
La mayoría de pasajeros con cara de yo no fui, fueron fumigados con una sopladora con un producto blanco que mata solo insectos. Luego dice que salieron del avión y pasaron por una manga de plástico que soplaba un aire de olor fuerte.
Al final tuvieron que esperar dos horas, ya que sus maletas estaban en fumigación de alta grado, cuando llegaron al hotel, la ropa olía a muerto fresco y flores del jardín.
Todo muy bonito, de allí se fueron a Isla de Pascua, para llegar a Santiago de Chile. Nos contó que la moneda no valía nada, era época del Presidente Allende, que con muy pocos dólares pudieron hacer grandes paseos por las afueras de Santiago.
Al llegar a Lima, fueron directo a su departamento a bañarse, cambiarse de ropa para ir a comer a la casa de la suegra. Juan Carlos, buscando su pantalón favorito, se desesperaba, no esta por ningún lado y el estaba seguro que lo había llevado a su nuevo hogar. Después de mucho renegar se fueron a la casa de la suegra.
Al entrar a la casa, grandes abrazo, besos, carisias y mucha alegría, todos querían saber del viaje. A mitad de cuentos Juan Carlos le pregunta a su suegra, Señora por casualidad usted a dejado mi pantalón a rayas a lavar, «NO HIJO, LO REGALE POR QUE ERAN MUY FEO».
El silencio fue profundo, las miradas mataban y Juan Carlos contenía toda su rabia para no explotar, cuando sintió una mano en el hombro y le decían, Tranquilo, tira pa’lante.
Desde esa fecha hasta el día de hoy, Juan Carlos tiene algo con la suegra y extraña sus pantalones.
Y qué…todos botamos siempre algo
