Según el diccionario: Escuchar, es prestar atención a lo que se oye.
En una conversación de café, lugar donde se encuentra la
solución a todo se definió al hecho de escuchar como: La acción de prestar
atención a la que una persona dice, luego analizar lo dicho, para después tomar
acción de respuesta.
El único problema que tenemos es que no sabemos escuchar, a
mitad de la conversación, nosotros ya sabemos o intuimos lo que el orador
quiere decir y cortamos su explicación con nuestra idea.
El mismo defecto tenemos cuando leemos algún artículo, solo
leyendo el encabezamos ya sacamos conclusiones y damos solución, sin conocer a
fondo el tema.
Existen dificultades mayores, personas soberbias, personas
con autoridad, personas dueñas de la verdad que ni siquiera quieren escuchar y
prueba de ello es el problema actual con los congresistas. Es un claro ejemplo
de prepotencia y sabiduría propia de la autoridad. No tienen la capacidad para
escuchar al pueblo.
Muchos males se pueden corregir si nos damos cuenta que
disponemos de dos orejas y una sola boca, aumentemos la disposición de escuchar
a nuestra esposa, a nuestros hijos, a los amigos y aún a los políticos, aunque digan sandeces.
Y qué…los políticos no tienen orejas?
