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A la vejez viruela

.- Mi querido discípulo debo de contarle que estoy muy
preocupado, como decía mi abuelita “a la vejez viruela”

.- Disculpe profesor no le entiendo nada
.- Preste atención que trataré de ser muy claro y preciso:
Durante toda mi vida me he tenido problema con la calidad de
la ropa, con la comida o con los lugares que he visitado, siempre me sentí muy cómodo
en todos ellos. Pero ahora resulta que me estoy volviendo exquisito. ¿Sabe
porque? Escuche y preste atención:
Siempre he dormido entre sabanas y no me he preocupado
por nada, en mi último viaje me compré unas sábanas negras, muy feliz y
contento la última noche me metí entre ellas, a las tres de la madrugada desperté
a mi esposa y juntos cambiamos de sabanas, desprecie a las negras “ojo y con
cuidado…solo a las sábanas” no podía dormir entre ellas.
En la mañana siguiente me dedique a analizar las sábanas
negras y leyendo las etiquetas me encontré con que las sábanas era 100% poliéster.
Resulta que ahora el Príncipe no puede dormir entre sábanas que no sean de algodón
de 600 fibras por pulgada cuadrada.
Se imagina usted mi querido discípulo, su profesor se
enteró casi casi al final de su vida, que era exquisito para dormir entre
sábanas. ¿Cómo la vé?
 

.- Profesor yo siempre lo noté a usted algo extraño…no
raro, no se ponga saltón.

 

.- Gracias, gracias, gracias como solía decir Don Pedro
Vargas, veo que usted ya me entendió.

 
 
Y qué…toda anécdota es diferente
 
Y sábanas planchadas a la antigua
 
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