Me contaba Carlos, un amigo con cuarenta años de
casado, que él y su mujer disfrutaban de unos hermosos amaneceres andinos.
Estos eran despertar, abrir las cortinas y las ventanas de la habitación de par en par,
abrazarse el uno al otro, arroparse bien y disfrutar de una hermosa vista del
cielo, de las copas de los arboles movidas por el viento, el trinar de los pajaritos,
la famosa canción de la cuculí y todo ello, ha sido cambiado por un Amanecer Tecnológico.
Carlos seguía contando con tristeza en sus
ojos, que ahora su despertar es, ver a su mujer con los audífonos puestos y
conectada con un cable al famoso IPAD, ella le envía al teléfono celular de
Carlos, un mensaje de texto “Buenos días mi amor” y sigue prendida del famoso
device, porque ahora es moderno ser angloparlante y para completar el panorama,
según Carlos, escucha en el famoso Ipad una vocecita que dice “Buenos días abuelo”
se ve un carita y desaparece todo, es el famoso saludo tecnológico de la nieta,
que ya dejó de llamar por teléfono y hablar un rato con los abuelos.
ojos, que ahora su despertar es, ver a su mujer con los audífonos puestos y
conectada con un cable al famoso IPAD, ella le envía al teléfono celular de
Carlos, un mensaje de texto “Buenos días mi amor” y sigue prendida del famoso
device, porque ahora es moderno ser angloparlante y para completar el panorama,
según Carlos, escucha en el famoso Ipad una vocecita que dice “Buenos días abuelo”
se ve un carita y desaparece todo, es el famoso saludo tecnológico de la nieta,
que ya dejó de llamar por teléfono y hablar un rato con los abuelos.
Ante esta situación desesperante, mi gran amigo
Carlos, está gestionando un permiso en la municipalidad para poder instalar su
cama en la copa de un árbol del parque y así tener un amanecer abrazado por la
naturaleza, ya que su delicioso amanecer andino fue sepultado por el amanecer tecnológico.
Carlos, está gestionando un permiso en la municipalidad para poder instalar su
cama en la copa de un árbol del parque y así tener un amanecer abrazado por la
naturaleza, ya que su delicioso amanecer andino fue sepultado por el amanecer tecnológico.
Y que… la misma vaina
