Cuenta la leyenda que un Rey recibió dos
halcones de pura raza como regalo, estos pichones, fueron entregados al gran
maestro de cetrería para que fueran entrenados.
Pasado un tiempo el maestro enseño al Rey un halcón,
animal de impresionante actitud y una belleza física sin igual. Ante la
pregunta del Rey ¿no eran dos pichones? El maestro contestó, el otro halcón no
se ha movido de la rama donde lo había dejado desde que llegó.
El Rey hizo llamar a los curanderos, sanadores
y especialistas en cetrería, para recuperar al otro pichón y ninguno logró
hacerlo bajar de la rama.
La diversión de la corte era ver el vuelo del
halcón que alcanzaba hasta trescientos kilómetros de velocidad, en el momento
de descenso para la caza. Pero un día el Rey vio a los dos animales surcar los
cielos y aquel espectáculo lo llenó de felicidad.
animales y le pidió que le presentara al mago que logró hacer volar al halcón. Se presentó ante el
Rey, un humilde campesino, el Rey
preguntó ¿qué hiciste? El campesino, solo dijo: “Fue fácil, mi Señor, sólo
corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta que tenía alas y se largó
a volar.
No puedes descubrir la grandeza de tu propio ser,
si sigues anclado y no te hechas a volar.
