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El terremoto no llegó, pero ella desapareció

El día de hoy muy temprano cumpliendo mis
funciones de “Especialista en Logística”  del edificio en que vivo. En buen castellano
soy el encargado del mantenimiento, tuve que inspeccionar el quinto piso, por
una queja de bulla y ruidos extraños recibida.

 
Pero la historia va por otro lado, al llegar al
quinto piso, el vecino del 501 estaba sentado en la puerta de su departamento
en un llanto terrífico, el terremoto pronosticado por la rusa no llegó, pero su
mujer desapareció. Este era el motivo de su llanto.
 
Me acerque a él y le pregunté en forma de
entablar un dialogo ¿Ya tomaste desayuno? No se como se prepara, me contestó.
Con razón llora este manganzón, me dije, si no sabe ni prepararse el desayuno.
Vamos te ayudo, y nos dirigimos a la cocina.
 
¿Qué quieres de desayuno? Le dije: Un juguito
de naranja, dos huevos fritos…no, no mejor un omelet de jamón con queso, dos
tostadas y un café con leche. ¿Hijito, nada más, le pregunté? Bueno, si se
puede en lugar de tostadas, un sanguchito caliente, me contestó.
 
Este galifardo no esta enamorado, quiere una
mujer que lo atienda. Que busque a su mamá. Para no caer en el juego, le pedí
disculpas y me fui.
Que llore por inútil, dinosaurio, troglodita.
 
Para el Especialista en Logística, era caso
cerrado.
 
 
Y qué…la misma vaina
 
 
D

One thought on “El terremoto no llegó, pero ella desapareció

  1. Anónimo dice:

    que pena mi mujer no se fue, mi suegra llego

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