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Y las tías

Sin ofender y con todo respeto: a las tías, lo
que es de las tías.

Cuando uno está conversando en el café, a tu
mesa puede llegar cualquier irreverente, a la nuestra, llegó el hijo de un
amigo, se sentó y después de saludar nos sometió a un interrogatorio tipo
soldado nazi… “dizque” es para su tesis.
La tesis debía ser sobre las tías cuando eran jóvenes
ya que las preguntas eran sobre las mujeres de nuestras edades y de cómo eran,
qué hacían, como nos interrelacionábamos cuando nosotros y ellas teníamos
bastantes años menos, entre otras cosas.
En un momento, sacó del bolsillo del saco un
aparato telefónico digital computarizado y además ionizado; es decir, un equipo
de última generación.  Habló con su
compañero de tesis, intercambiaron fotos, luego algunos textos, para luego
decir:
Si, ya hable con los tíos, todo en orden, envíame
las fotos, conforme llegaban las fotos el muchacho exclamaba
K
 .- Si cuñao, la tía está fuerte

.- Esa tía ta como pa darle vuelta

.- Ta que la tía está cañón

.- Yo con esa tía me desgracio

.- yo con esa tía, en bicicleta y sin frenos me
voy al infierno

chau cuñao, ya hablamos en tu jato.

Se despidió de nosotros, pasó por la caja y se
encargó de nuestra cuenta.

Los comentarios que pudimos hacer fueron pocos,
ya que nos dimos cuenta que la velocidad con que viven los jóvenes el día de
hoy es completamente diferente a la nuestra. ¡Los tiempos cambian, pero las
tías siguen estando buenas, fuertes o “pa’ desgraciarse”…yo no sé!
Y qué…la misma vaina
D

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