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Cuando la buena noticia ayuda

Esto sucede cuando las noticias son buenas, prueba de esta famosa verdad es la teoría de San Cristófano Patrono de los Enterrados, “Dad hijo mío, una buena noticia y el mundo será tuyo”
San Cristófano, vivía allá por los años cuatrocientos antes de Cristo, según los datos que se tienen era un gran sinvergüenza, mejor mujeriego y extraordinario vividor. Algo así como un político actual, pero sin el carisma que tenía nuestro San Cristófano.
Su aspecto según la referencia de algunas de nuestras suegras que lograron conocerlo, era un hombre alto, erguido, de fuertes brazos y anchos hombros, cintura de gran flexibilidad con caderas torneadas y el resto del cuerpo era “luz de luna en noche oscura” con impresionantes dotes celestiales.
Este irreverente galán, ya que así era San Cristófano, recorría las distintas comarcas del país anunciando las buenas nuevas, siempre entregadas a las damas, damiselas o doncellas sin prejuicio alguno de edad, color, talla o peso, una buena noticia, la cual era contada en largas horas, acompañadas de una garrafa de cerveza acompañada con huevos, lonchas de tocino y rebanadas de pan.
Para contar la muy buena noticia (inventada por supuesto), utilizaba los gestos propios de una noticia importante, usando las manos para dar énfasis a la buena nueva que de hecho se acompañaba también de eufóricos abrazos e inocentes besos de felicidad para colmar el festejo.
Entre cerveza, abrazos y pequeños besos la historia continuaba para convertirse luego en largas noches de amor, solo por el ansia de escuchar buenas noticias.
El día de hoy, San Cristófano es venerado por todos los maridos, novios, enamorados, amantes etc etc para que les enseñe a dar buenas noticias, los instruya a ser los verdaderos portadores de las buenas nuevas y poder recibir un buen amor a cambio.
San Cristófano imploramos tus bendiciones y tu benevolencia para que nuestras mujeres entiendan nuestra buena intención por hacer y así poder vivir en paz y armonía con la esposa y la labor sacrificada de dar buenas noticias
Y qué…la misma vaina

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