En uno de mis paseos a pie, pasó una señora corriendo al costado mío gritando ¡!!Ricardoooooo, amoorrrrr, bebeee!!!!
Yo la ayudé gritando ¡!!OYE WON!!! Ricardo al toque paró y volteó.
Lo que deja en claro que los hombres volteamos cuando escuchamos un insulto sin saber a quién va dirigido o mejor dicho las mujeres nos han programado para voltear cuando nos insultan.
Si no me crees trata de decir algo después de que tu mujer te diga “te tienes que involucrar en los asuntos de la casa”; “los chicos necesitan de la figura paterna”; “ya te he dicho me tienes que ayudar”.
Si eres muy macho contéstale a tu mujer:
«Pero negra no te pongas así, tú sabes que tengo que trabajar”
A lo que ella te contestará:
“y yo qué crees que hago? dormir todo el día? con todo lo que hay que hacer en la casa y encima los chicos. No me vengas con que tengo que trabajar”.
Tu ayudas en la casa y se acabó………………..(tiempo de silencio)
¡ He dicho ¡
A ver, ¿quién es el macho que refuta este panorama?
La respuesta es muy sencilla, la escribieron en un libro:
“Los hombres son de marte y las mujeres son de venus”
