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No hay apoyo

Me encontré con una señora joven en el supermercado, que mira atentamente las marcas de los productos, la dirección y teléfonos. Luego las apuntaba en una tableta.
 
La curiosidad pudo más que yo y le pregunte, ¿es alguna inspección de productos?
Se sonrió y me dijo: Tengo un proyecto desarrollado para enseñar a los niños a leer las etiquetas de los productos y que ellos puedan saber realmente lo que consumen.
Pero me falta apoyo económico, nadie quiere dar dinero. Todos piensan que es un engaño, nadie confía en el prójimo.
Yo ya me había dado por vencida, pero mi esposo me dice que si dejo a medias este proyecto, de vieja me lamentaré todos los días.
Ahora voy a atacar a los productores en forma masiva, les enviaré el proyecto, ya no me importa si otro lo implementa, pero quiero realmente ayudar a que los niños aprendan a leer las etiquetas.
Este proyecto está basado en donaciones para evitar la propaganda y no crear una identificación de los productos. Aquí paró y me dijo, se nota que no tengo control sobre mis emociones para mi proyecto.
Señora, si todos tuviéramos esa emoción o mejor dicho si todos tuviéramos un proyecto en la vida, otro sería el mundo.
Gracias señor, pero la verdad es que si todos tuviéramos apoyo para los proyectos, otro sería el mundo, los vividores y los sinvergüenzas que engañan a la gente nos fregaron todo.
Felicité a la señora y entre dientes me fui murmurando, que mal estamos, ya no se confía en nadie.
Y qué…la misma vaina
D

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