No importa, dicen que “camarón que se duerme se lo lleva la corriente” a nuestro amigo Alfonso, casi se lo lleva la colitis.
¿Alfonso qué pasó? Le preguntamos en el café, estas demacrado, ¿estás seguro qué estas vivo?
No me cochineen, casi no salgo de esta. He perdido siete kilos y he estado cuatro días internado en la clínica.
Con motivo de mi aniversario de matrimonio, fui con mi esposa a almorzar a un finísimo restaurante, me pedí entrada de langostino, tortilla de langostino y arroz con langostinos, ya que hay veda de camarón.
Al llegar a mi casa, parecía un volcán en erupción, todo rojo e hinchado, con una picazón de la patada. Mi mujer y mi hija me llevaron al toque a la clínica, me pusieron suero y a cuidados intensivos.
Se me complico todo con todo y una colitis adicional, quede completamente descerebrado, perdí toda la información de mi disco duro, con decirles que ni podía decir mi nombre.
Horrible…oye, horrible.
Terminé los cuatro días en la clínica y me fui a mi casa, donde me han tenido a “caldito de pollo” varios días y luego con puré de papa. Total siete kilos menos y no tenía ni ganas de levantarme de la cama, estaba más muerto que vivo.
Pero, se fregaron, aquí estoy y con ganas de disfrutar la vida a pleno.
¿Quién me acompaña a comer langostinos?
Y qué…la misma vaina