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Que se vaya al cacho la gordita

Nuestro amigo Alfredo, nos dio muestra de marido ejemplar enviándole flores a su esposa.
Después del cuento de “estas linda gordita” Eugenio quiso seguir su ejemplo y también le envió flores a su mujer.
Pero esta vez, fue la otra cara de la moneda y todo salió patas pa arriba.
Eugenio, muy motivado por el cuento, fue a la florería y le envió seis docenas de rosas rojas a su mujer, al llegar a su casa grito “hola mi vida… ya llegue”
.- No te muevas de allí, ya bajo.
.- ¿qué pasa? Preguntó Eugenio
.- ¿Cómo que, que pasa? ¿y esas flores?
.- Mi amor, es un gesto
.- Que gesto, ni que ocho cuartos.
.- Tú crees que la dieta que hago permanentemente y todo el esfuerzo de no comer dulces, helados, galletas es por gusto…no tontonazo, quiero estar delgada.
.- Y tú vienes a mandar tarjetitas “diciendo gordita”, tu abuela será la gorda.
.- Pero mi amor, no te pongas así, es una expresión de cariño..
.- Ahora te has vuelto cariñosito, que traerás entre manos.
.- Seguro tienes la conciencia sucia y estas tapando tus cochinadas con flores.
.- Gordita…no te pongas así
.- Ya te he dicho, nada de gordita, no solo hago dieta sino que también voy al gim dos horas al día para lucir delgada y tú insistes con “gordita”.
.- Déjate de cuentos y dime en que problema te has metido.
.- Ya decía yo, que esa secretaria mucho te llamaba.
.- Mi mamá siempre me decía que en ti no se podía confiar.
“que se vaya al cacho la gordita, con sus flores y su mal genio” yo voy al café para decirle a Alfredo que sus flores no dan resultado.
Y qué…la misma vaina

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