El término Inteligencia Emocional suena muy a psicólogo o a gerente de empresa en discurso ante sus trabajadores, a quienes ahora llamamos «coparticipes laborales de la empresa».
Globalización dicen que también incluye el evitar términos y/o situaciones ofensivas con las personas que te rodean. Trabajar en equipo y optimizar la producción son necesidades de una empresa, ya que competimos contra el mundo. En la práctica los conceptos quedan sólo en palabras.
Inteligencia Emocional y Globalización.
En el vivir diario de un trabajador existe el «quítate que te tumbo», «te serrucho el piso y yo subo», «uso a la empresa para mi propio beneficio» y podemos seguir describiendo las situaciones reales que martirizan y acaban con la vida, la familia y la tranquilidad de una persona que tiene que trabajar, ya que heredar no es tan fácil… ¡pero rico debe de ser!
La definición literal de Inteligencia Emocional se refiere a la capacidad humana de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás.
Hoy día en la mañana, el chofer de un ómnibus pudo modificar mi estado emocional, de un estado pasivo, alerta y hábil para manejar ideas adversas a un estado agresivo, violento y conectado a la maldad plena (a este hijo de su madre, yo lo mato).
¿Dónde quedo mi inteligencia emocional? ¿Mi globalización? Por la pata de los caballos. Unos jóvenes universitarios que estaban cerca del suceso decían: “controlen al viejo que ahorita le da un ataque al corazón” “cuidado, el viejo tiene rabia” y otras ofensas a mi descontrol que no puedo escribir por respeto a la buena educación”.
¿Cuál fue el resultado de la perdida de la globalización y de la inteligencia emocional?
Una satisfacción personal muy grande ya que actué como salvaje y me di cuenta que “aún estoy vivo y sé cómo hacerme respetar”.
Total !qué cariño! si al final las palabras se las lleva el viento y el recuerdo vive conmigo.
