Viernes veintinueve de diciembre, no abrimos la oficina el día de hoy, diez y media de la mañana y me siento como gato enjaulado.
He tratado de leer un libro, he tratado de buscar entretenimiento, mi mujer me sugirió ¡ya que no tienes nada que hacer aprovecha y tiende la cama! Le pregunté sino quería que tejiera roponcitos para los próximos nietos, o que pintara la casa de una vez?
La suerte es que me llamó un amigo, “compadre me dice: ¿qué haces? Nada, acompáñame al mercado, voy a comprar un asado para prepararlo a la olla. Al toque paso por ti, le contesté.
Nos fuimos al mercado, gran diversión, vimos gente, algunas señoras jóvenes y coquetas a lo cual respondimos como viejos verdes, también nos bromeamos con las verduleras, fruteras y con la carnicera eso ya fue el desmadré. Nos rodeaba gente que también gozaba y reía con nuestras bromas, algunos también metían su cuchara.
Ya de regreso a la casa, comentábamos suerte que vinimos solos, si no, las esposas estarían rabiosas diciendo ¡que se tienen que meter con las mujeres! Y no saben que es parte del instinto del hombre que ha acumulado juventud y no tiene nada que hacer en un día feriado a la fuerza.
En la casa, mi amigo Carlos Antonio buscó su olla de barro, especial para preparar el asado, puso aceite, lo calentó y luego selló el pedazo de carne con ajos y sal, bien sellada la carne, le incorporó, zanahoria partida, nabo, cebolla, apio, poro, tomate, romero, sal, pimienta en grano, orégano y un delicado chorro de pisco.
Te quedarás a almorzar me preguntó, en el dolor hermanos y en el reparto disciplina compañero, era la frase que usaba un partido político del país. Yo usé la frase en otro sentido, en la compra de la carne disciplina compañero y con la comida no te juegues hermano. Pongamos camotes al horno, hagamos arroz y te acompaño al almuerzo.
La gran bendición de Carlos Antonio, es que su mujer esta hasta el perno de la garganta y no puede hablar, pero…..Dios mío «como le brillan los ojos».
Y qué….la misma vaina
inviten para la proxima!