jt

Vivir de recuerdos

Durante todo el tiempo que nosotros estemos en este mundo, tendremos recuerdos, pero mi amigo Adolfo ya exagera con sus recuerdos.
Adolfo es un hombre adulto, con un temperamento juvenil exquisito, una simpatía personal muy atractiva hacia el sexo opuesto y una memoria para el pasado de elefante.
Nos reunimos un grupo de amigos en un restaurante para almorzar y llegó Adolfo sobrecargado de anécdotas del pasado.
Había tantos y tan variados recuerdos entre todos que ya parecía un buffet de comida, que barbaridad. Los recuerdos que primaron fueron los de las enamoradas, si juntamos a todas la bellezas que recordamos hubiéramos tenidos por lo menos a unas treinta Miss Universos, que bondadosos son los recuerdos cuando la memoria es mala.
Pero en honor a la verdad, debo decir que cada uno de nosotros presentó sus recuerdos con una gran nostalgia y mucho cariño, aunque hubo unos de nosotros que el recuerdo que tenia de su suegra era espantoso, como para no dormir por un buen tiempo.
Pero al finalizar el almuerzo me vino a la memoria la imagen de algunas amigas que quiero compartir con ustedes.
Y qué……la misma vaina

 

D

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *