Mi hija durante mucho tiempo le había echado el ojo a la lámpara de la bisabuela, mi esposa la heredó y nunca la instalamos por no ser el estilo de nuestro comedor.
Pero mi hija, cada cierto tiempo visitaba el depósito para ver si la lámpara seguía allí,ya que me había escuchado decir que algún día la vendería.
Llegó el momento en que mi hija renovó su casa, cambió comedor y mandó instalar la lámpara. Fue toda una odisea y una alegría por parte de mi hija.
Cuando me llamó para que viera la instalación, por mi experiencia le dije, hija no está bien fijada, respuesta clásica “siempre tienes que criticar todo”, me quedé callado y no volví a abrir la boca. Pero al llegar a la casa, le comenté a mi mujer, esa lámpara de la bisabuela está mal instalada.
Por fin llegó el día de la inauguración de la reforma de la casa, toda la familia reunida, la reforma hecha con mucho gusto con acabados exquisitos. A cada uno nos hacía un tour por la casa y todos maravillados.
Cuando nos sentamos a la mesa, el menú, una delicia, todas la viandas estaban en una mesa tipo buffet, cada uno se servía lo que quería, el adorno de la mesa principal era una gran torta de tres pisos decorada con crema que simulaba la casa.
Cuando estábamos a mitad del festejo, la bisabuela se hizo presente. La lámpara cayó sobre la torta y mi hija en mis brazos. Papá tenías razón. Hija ten cuidado, la bisabuela está viva y eso es un peligro ya que es igual a tu abuela y a tu madre y a ti por herencia te viene al galgo. Terca.
Y qué……..la misma vaina
