Es una maquina perfecta, pero si le entra un virus, esta máquina se descomputa, suena, se desafina y se planta.
El domingo con motivos de las elecciones toda la familia almorzó junta, los suegros, los hijos políticos, cuñados, sobrinas, nietas y tías. Todo de maravilla, se acompañó el almuerzo con gaseosa ya que estábamos en Ley Seca y yo creo que eso fue lo que me cayó mal. No hubo un vinito para bajar el almuerzo.
Cerca de las siete de la noche hice intimida con “el inodoro o wáter, llamado cariñosamente posa poto”, eran unos abrazos constantes, las náuseas fue la generadora de esta nueva amistad.
Cuando pensé que nuestra amistad con el “posa poto” había terminado, empezó el estómago a tener relación con el popular posa poto, y esta relación de amistad duró hasta el día lunes cerca de las cinco de la tarde.
El cuerpo humano, maquina perfecta quedo hecho un trapo, todo adolorido y en vía de recuperación para seguir con la faena del día a día.
Qué quedo como resultado de toda esta aventura, tres kilos menos, !que bien me veo! aunque sea por un poco tiempo.
jaaaaaaaaaaaaa, aunque algo bueno sale de todo esto y son los kilos menos que tenemos!