jt

Con todo respeto y sin ofender

En mi punto de reunión, lugar sagrado y reservado para los cuentos y las historias urbanas, es decir el “café”, me encontré con un viejo amigo Ricardo.
Nos acordábamos de las aventuras de nuestra época de “hippies”. Fueron momentos muy placenteros estos recuerdos, las cosas se complicaron cuando mi amigo Ricardo empezó a filosofar, como decía mi madre “Qué Dios nos coja confesados”.
La teoría o filosofía de Ricardo, consistía en la comparación entre la naturaleza y la mujer. Me decía que uno no sabe cuándo la naturaleza se loquea y deja todo hecho una “miesa”, ya sea por un terremoto, lluvias, nevadas, olas de frío o el mar que se levanta desde su interior y nos desaparece del mapa.
Toda esta disertación estaba dentro de la normalidad, pero cuando dijo ¡la mujer es igual a naturaleza!, mi expresión cambio. Mi atención fue 100% a sus palabras, ya que tengo una esposa, tres hijas, una nieta y una suegra. Yo, todo oídos, estaba presto a escuchar.
¿Te acuerdas, me dijo cuándo éramos jóvenes y teníamos capacidad para dar amor a varias chicas a la vez, ellas no se molestaban y todo era paz y amor? Bueno, el otro día mi mujer se enteró que yo estaba siendo muy amoroso con Isabel, la morocha alta y compresiva que vive cerca del parque, en nuestra época de amor y paz ella estaba incluida en el grupo, ósea acuérdate que te acuerdo.
Me miro fijo a los ojos y con tono enérgico me dijo, te acorto el cuento, llegue a mi casa y el terremoto, el tsunami, la lluvia y nevada habían llegado juntos y todas mis cosas hasta las más íntimas estaban en la calle.
Yo no estaba preparado para esta catástrofe natural, no tenía una linterna, no tenía ropa interior o pantalones, camisas y un abrigo seco, todo estaba inundado, para desgracia ni dinero en efectivo tenía para pagar un taxi “dirección a la casa de mi mamá” (este es otro cuento)
Dime tú mi querido amigo ¿no es igual la mujer que la naturaleza, ambas te agarran desprevenidos sin previo aviso y a la mala?
Solo pude decirle “mi hermano, mis lágrimas son tuyas y mi llanto es tu consuelo” dentro de mi pensaba que mi mujer se mantenga lejos de la naturaleza.
Y qué…..la misma vaina
D

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *