Un domingo casero, la familia te viene a visitar, mejor dicho la familia se reúne a almorzar.
Todos los preparativos son hechos con mucha alegría, todo contribuyen con algo y algunos solo con estar fastidiando.
Este es el caso de unos vecinos del edificio. Hoy, esta familia se reunía con las hijas y nietos y desgraciadamente un descuido arruinó el almuerzo.
Estaban preparando la pasta y alguien quería usar el horno. Activaron el gas y una broma o una llamada telefónica alejó a una de las hijas del lugar, al regresar, abrió el horno y la acumulación del gas y la hornilla encendida hicieron lo que tenían que hacer ¡UNA EXPLOSION!
Los vecinos al sentir el ruido, salimos a preguntar si habían heridos, gracias a Dios, sólo daños menores.
Un domingo de alegría familiar, terminó en tristeza familiar. Felizmente, a la hija ya le dieron de alta en el hospital. Con el gas….mucho cuidado.
Y qué…….la misma vaina.
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