En la comunidad andina de Carpuncanchy, desde muy niña Rosa cautivaba con su belleza, era una hermosa flor de la sierra que adornaba su gracia, con la alegría de un picaflor andino.
Rosa y Hermilio Tomateo Naupary eran grandes amigos desde pequeños, Hermi quien también demostraba belleza por su altura y fino porte, era el compañero de aventuras y correrías de Rosa.
Al llegar a la juventud la belleza de Rosa se acentuó, brillando en su cara unos hermosos ojos semejantes a la miel de primavera, de labios rojos brillantes, color del colibrí y un pelo negro , sedoso brillante que reflejaba el sol de la mañana.
Hermi, joven fornido, hombre de trabajo y campo, desarrollo con el tiempo una bondad y un amor a la naturaleza, que era la envidia de todo el pueblo.
Toda la comarca veía en ellos a la pareja perfecta, siempre se comentaba el esperado matrimonio y la gran fiesta que este motivaría.
Pasado un tiempo llegó al pueblo Don Cesar Ninaya Lopez, famoso por sus trabajos en plata, hombre de gran respeto y buena posición económica, quien se fijó e interesó mucho en Rosa. Los padres vieron para ella un gran futuro y aceptaron el compromiso.
Después de seis meses de enamoramiento se festejó el compromiso formal quedando fechado el matrimonio para dentro de cuatro meses, hubo gran fiesta en el pueblo para alegría de la pareja.
Los nuevos esposos sentaron sus reales en la misma comarca para que Rosa estuviera cerca de sus padres, ya que Don Cesar, debería viajar mucho por sus negocios.
Rosa y Hermi aprovechando los continuos viajes de Don Cesar, vivían un amor prohibido que motivó cierta sospecha en el esposo de Rosa. Para salir de toda duda, Don Cesar le comentó a Rosa que debería salir de viaje por un mes, ya que viajaría hasta la costa para ampliar su mercado.
Se despidió de ella dejando todo en orden para que nada le faltara a su amada y emprendió viaje. Ese mismo día a media noche regresó a la casa encontrando a Rosa y Hermi en el lecho matrimonial, enloquecido por esta traición le quitó la vida a los infieles y luego él se sacrificó.
Esta historia de infidelidad y muerte fue la inspiración para una canción de pena y condena, que hoy al ser escuchada por los habitantes del pueblo, lloran de tristeza por la injusta vida de Rosa Paucar Quispe, belleza andina con llanto en el corazón.
Y qué…la misma vaina
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