Ser puntual es ser cortés y respetar al prójimo, ser puntual es parte de la educación.
Nos inculcaron siempre que “a quien madruga Dios lo ayuda”, pero no lo entendemos, a nosotros nos gusta la “hora cabana”.
Es realmente una vergüenza escuchar como en nuestro país la puntualidad está cada vez mas lejos de nuestras costumbres y lo aplicamos a casi todo nuestros actos.
La hora en que te invitan a un matrimonio no es la hora real, aunque te especifiquen hora exacta.
Los Ministros de Estado son citados a entrevistas radiales, confirman la hora y llegan tarde. Lo mismo sucede con los congresistas y la mayoría de las autoridades.
En los conciertos musicales dos o tres horas de atraso es “normal”, pero ¿es realmente normal o es que no respetamos al público?
Cuando te citan para una entrevista de trabajo, te asignan un día y una hora para ser entrevistado; sin embargo, el ejecutivo no respeta ese horario y te habla de todo lo que se espera de ti, pero no demuestra respeto por ti.
Debemos empezar por dar el ejemplo nosotros mismos y ser puntuales en nuestros horarios.
Debemos de hablar siempre de la impuntualidad para cambiar la hora cabana; «llego cuando me da la gana”
Y qué… la misma vaina
D
