He leído con suma atención un comentario escrito por un lector del blog y estoy 100% en comunión con él. El fondo del comentario es “si disponemos de la tecnología por qué no la usamos en beneficio de eso que no enseñaron nuestros padres, el amor a la familia y a los amigos”.
Hace algunos, y no muchos, años atrás, para hablar de Madrid a Lima la demora era cerca de 4 horas, la comunicación venía a través de Nueva York y los que vivíamos lejos de casa esperábamos ese tiempo sólo para poder hablar con nuestros seres queridos.
Hoy en día con la tecnología podemos hablar y vernos en forma inmediata y a un ínfimo costo, entonces ¿por qué no llamar en forma más frecuente a nuestros padres, hermanos o amigos solo para decirles “te tengo presente y siempre me acuerdo de ti” o simplemente “quería saludarte”?
La vida es muy corta, el tiempo que pasó, pasó y no hay marcha atrás. No tentemos al tiempo y después nos lamentemos de por qué no lo hice.
Me reconforté cuando leí el final del comentario “Ojalá que nunca se pierda el goce de expresar los sentimientos que son vacaciones para el alma”
Y qué…la misma vaina
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