La búsqueda de la felicidad es el señuelo que te pone la vida para que aceptes fluir con cada experiencia. Funciona como algo parecido a la zanahoria que le colocan al caballo para que continúe su marcha.
Tu camino del despertar es largo y el trabajo es arduo porque el espíritu no desciende, sino que eres tú, el humano, quien debe elevarse hacia su encuentro; cuando te comprometes contigo mismo a aceptar, valorar y respetar al otro por lo que es, sin pretender cambiarlo, ni juzgarlo, ni criticarlo; cuando vives cada experiencia, por dura que esta sea, con la convicción de que está ahí para dejarte enseñanzas muy valiosa !Trabajas en la dirección correcta!
Por ese camino lograrás una forma de equilibrio, un estado de ser, una elevada frecuencia, a la que denominamos “amor incondicional”.
Debemos tener fantasía, es esencial enseñarles a nuestros hijos a soñar, es esencial el imaginar un mundo de ensueño y amor, como la cenicienta, la bella durmiente y las hadas, gnomos, duendes y enanos, pegasos y unicornios, elfos, gigantes y los secretos del mundo de la Fantasía.
Las hadas que tienen un cuerpo cubierto por una luz dorada, tornasolada y transparente. Sus alas son transparentes y se agitan con gran rapidez. Se dice que las hadas no necesariamente deben utilizar las alas para volar, ya que como los duendes, poseen poderes y pueden hacerlo por si solas.
A las hadas las puedes encontrar escondidas en un sauce, entre las hojas o en jardines, entre las rosas, espiándonos con gran sonrisa y es evidente que nos ven.
Durante el invierno, las hadas duermen tal y como lo hacen las plantas y árboles. Si queremos que las hadas puedan pasar el invierno en nuestras casas, solo tenemos que tener paciencia. Pueden ser maravillosas amigas, tanto de las personas como de los niños.
Y qué… NO es la misma vaina
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