Anteriormente hemos comparado algo de la vida con el café. En esta oportunidad lo volveremos a tener presente ya que al parecer tenemos una obsesión por él.
Cuando nos invitan a tomar café y nos ofrecen diferentes tazas, escogemos la taza que más nos gusta, es natural. En realidad, esta elección solo disfraza o reviste el café que bebemos.
El trabajo y el dinero son solo las tazas que dan soporte y forman nuestras vidas y el tipo de taza no define la calidad de vida que llevamos.
A menudo nos concentramos sólo en la taza y dejamos de disfrutar lo que realmente queremos «el café».
La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene.
Disfruta tu café
Y qué… la misma vaina
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