Vivimos en una ciudad muy grande, pero nos movemos en áreas muy pequeñas.
El día de hoy, muy temprano en la mañana, nos cruzamos algunos amigos (siete en total) y después de los saludos y abrazos, acordamos ir a la playa a bañarnos y luego almorzar juntos.
¡Qué buena vida y poca vergüenza, pero qué momentos tan agradables nos esperan!
Ya cada uno desde sus oficinas ha confirmado que reuniremos a las 11 de la mañana para darnos un buen baño de mar. Después conversaremos, nos tomaremos el pelo unos a otros, contaremos chistes y luego almorzaremos juntos.
Después de esto, de vuelta a la realidad de la vida. Cada uno a sus propias preocupaciones, pero agradeciendo a Dios esta oportunidad de poder vivir y disfrutar la vida.
En esta semana he montado bicicleta con mi nieta, iré a la playa con mis amigos y ya estamos preparando un paseo en velero para el mes de abril ¡Qué entusiasmo! Estoy feliz de saber que vivo contento.
Señor, qué más puedo pedir. Que mi familia tenga salud.
