Es una realidad. De niños jugábamos en el parque y nuestros amigos eran los chanchitos. El día de hoy no hay un solo chanchito en el parque, no puedo enseñarle a mi nieta como son.
También en las mañanas veíamos a los gorriones, nos permitían tararear la canción «gorrioncillo pecho amarillo».
Ni qué hablar de los gallinazos. Pájaros negros, comedores de basura, que servían para poner un sobrenombre a algún amigo. “Gallinazo sin comida” era el más flaco del grupo.
Las populares hormigas, las del cuento que trabajaba todo el tiempo. Hoy en día sólo las vemos cuando dejamos un dulce en la cocina.
Los perros callejeros, ya no se ven. Hoy en día sólo se ven en los parques y con sus amos. Antes no podías montar bicicleta, de todos lados salían perros.
¿Se acuerdan de las mariposas de todos colores? Se veían en los jardines a cada rato.
Y los famosos gatos techeros, aquellos que maullaban todo las noches, ya los come gatos le dieron vuelta.
Por otro lado ya no están los heladeros, los chifas y todos aquellos lugares donde uno podía «tirar perro muerto».
Los amigos de nuestras mataperradas se están yendo. Nuestros hijos y nietos solo tendrán su computadora, su DS y un camino al autismo espantoso.
Y qué…la misma vaina
