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La bolsa de agua caliente

Estamos en invierno. Si bien la temperatura no es baja, la humedad es muy alta, lo que da una sensación de mucho frío. Cuando en la noche te metes a la cama, las sábanas están congeladas y tus pies son bloques de hielo.
Es por eso, que estamos obligados a recurrir a la época de las abuelitas; una agüita caliente, una mañanita, doble frazada, una copita de Oporto del Abuelo o la popular «BOLSA DE AGUA CALIENTE». Con estas medidas, tienes el problema del frío solucionado.
En la época de la abuela la bolsa de agua caliente era inglesa, de duración garantizada, de buen material, etc., etc, pero la que yo compré era china y parece que me tocó fallada o que no son buenas ya que a mitad de la noche tuvimos el problema del agua que empapó las sábanas, la frazada, el colchón y la alfombra.
Después de estar acurrucadito y calientito en la cama con mi esposa, nos quedamos dormidos. A mitad del dulce sueño escuché un grito de horror y sentí una gran cantidad de agua. Mi primer pensamiento fue ¡la tía Griselda resucito!. Ella murió en el hundimiento de un barco y según nos contó un sobreviviente fue dificilísimo convencer a la señora para que se quedara debajo del barco.
No, la realidad era otra, mi mujer gritaba, el agua corría y yo como un tonto enamorado miraba la bolsita de agua caliente. Ya le había tomado cariño, ya me refería a ella como «la bolsita» y la muy desgraciada me abandonó.
Volví a tener los pies fríos, las manos congeladas, una esposa que gritaba, una perrita que me miraba y yo con una palangana y un trapo me pasé recogiendo el agua.
Espero que todo esto sea solo un sueño.
Y qué…la misma vaina
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