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Soy incomprendido

El no leíble, el desechado. ¿Cómo puedo escribir historias tan raras? ¿Cómo puedo pensar que una familia va a vivir en un hueco? Eso no es cierto, no existe un hueco de esa magnitud en nuestra ciudad.
Todo esto y mucho más me dijo una de mis hijas, papá, “sin ofender” pero estas cada día más loco y no me vengas con el cuento que eres artista para escribir barbaridades. Se me partió el corazón, los pulmones se quedaron sin aire y mi boca sin sonido.
Entiendo esta posición de mi hija, comparto con ella su preocupación y sé de la diferencia de opinión que tengo con ella, es una diferencia de época, de lenguaje, es un papá de otra era y de otra metodología, ellas consumen con tarjeta de crédito y yo consumo con efectivo.
Ella no tiene límite, su consumo es según su antojo y todo es realidad, mi consumo es con efectivo y tiene un límite, lo que falta, lo consumo con imaginación.
Ella habla con la verdad y los hechos, yo hablo con la verdad y las fabulas.

Por ello puedo imaginarme un hueco donde vive una familia, no será realidad en hecho, pero en mi sentimiento es completamente real.
Soy capaz de ver el sol en un día nublado y hablar de ello, porque creo en las hadas, en los duendes y en toda la fantasía de mi niñez, de chico mi madre alentó mi imaginación con bellos cuentos, con historias de princesas y caballeros, con fabulas y con historias que me acompañaban a dormir y me permitían soñar con ilusiones.
Tendré que volver a contarle a mi hija los cuentos que le contaba de chica, ya que la vida, la edad y la realidad, le han quitado la ilusión de soñar despierta y de poder ver lo que no existe.
Y qué…….la misma vaina
                                           Solo  existe, si tú quieres

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