Al medio día en la casa, justo a la hora de almuerzo, nos visitó después de tiempo mi hermana, ella entro en mi casa con el pie en alto.
Ante la sorpresa que ella era quien había tocado el timbre, corrí y puse una alfombra como signo de lo importante que era su visita, la mala suerte fue que puse mal la alfombra y ella, mi hermana se resbalo, se cayó de espalda y entro en mi casa encima de la alfombra con el pie en alto y todo los demás en el suelo.
Ese es el precio de la fama, tuve que comentar como disculpa, suerte tuvimos que no paso de un buen susto y que ella tiene con qué amortiguar la sentada que se pegó.
Coincidió su visita con que estábamos almorzando mi mujer, yo y dos de mis hijas, la conversación fue muy agradable y nos pusimos al día en todos los chismes.
En la tarde me llamo mi cuñado para pedirme prestada la alfombra y luego en la noche mi hermano mayor, también me llamo a pedirme la alfombra, hay dos posibilidades que los chismes corran rápido o que ellos tienen malas intenciones.
Sea como sea, la realidad es que yo esa alfombra no la presto, la alquilo.
