Ella nunca fue María o Flor, siempre fue Flor de María. Desde la época del colegio su mamá, señora muy (simpática) visitaba a las profesoras y a las monjas para decirles que su hija se llamaba Flor de María.
Nosotros pensábamos que debería llamarse Shirly, Doris, Evans o Dorothy ya que tenía una hermosa cabellera rubia natural, unos ojos de color azul claro y profundo, una piel blanca tipo porcelana china, es decir típica gringa.
Era la líder del grupo para hacer todo tipo de malacrianzas de nuestra época, tocábamos los timbres de las casas y salíamos corriendo a escondernos, hacíamos llamadas por teléfono para hacer alguna broma, poníamos el tocadiscos y la radio en la puerta de la casa de la Señora Ramirez, ella si era simpática, nos ayudaba con al extensión eléctrica y allí escuchábamos música y bailábamos, que bella época, yo estaba enamoradísimo de Flor de María y habían otros quince que estaban igual de enamorados que yo.
Pasó el tiempo y muchos no nos hemos vuelto a ver, pero la semana pasada vi a Flor de María, seguía con el espíritu de líder, en cuanto a sus maridos, ya tenía dos difuntos y medio a su cuenta, ya que su actual marido estaba en camino al cielo, según me contó.
Sus ojos seguían siendo de un azul claro pero ya sin mucha vida y su pelo rubio precioso pero escaso. Espero que cuando ella se exprese de mi sea más benévola.
Nos sentamos en un café y los dos nos tomamos un par de copas de pisco, le declaré mi inolvidable amor de juventud y ella solo me dijo, la verdad, eras un muchacho simpático. Me pedí otro pisco y ella me acompañó con otra copa muerta de risa.
A estas alturas de la vida, ya podemos soportar cualquier tipo de golpe de amor juvenil, pero que agradable es recordar con alegría una amistad tan larga guardada en el corazón.
¿qué piensas para el futuro? Le pregunté, ay mi amor, me contestó, nuestro futuro es solo el presente. Nos despedimos con un beso y un abrazo de amigos.
Espero que el Señor permita que me encuentre con algún otro amigo, para poder pasar un tiempo de recuerdos agradables.
Y qué….la misma vaina
