Nuevamente me voy a la sierra peruana, el cielo es de un azul intenso, las nubes blancas como copos de algodón, son hermosas, la mayoría tienen formas y las noches estrelladas son increíbles, te permiten ver estrellas fugaces y luces de aviones comerciales que pasan por las altas montañas.
En el día calor de 25 a 30 grados y en las noches un frío seco de 5 a 7 grados, que bien abrigado es soportable.
También llevamos libros y ropa para donar en la zona, no todo es viaje de placer, existe en el fondo una labor voluntaria de ayuda a estas comunidades, la mayoría olvidadas por los gobiernos y los propios peruanos.
Tratamos de ayudar implementando enseñanza del mismo idioma, de cómo recuperar el uso de los telares, hemos conseguido cinco toretes de raza y pronto estarán en edad para llevarlos, entonces daremos servicio de monta a las vacas de los comuneros y esperamos así mejorar el rendimiento de leche en la zona. No puede faltar en este empeño la nueva tecnología con las computadoras, conscientes que es un proyecto lento y difícil.
El llegar a nuestro lugar de estadía nos toma nueve horas y mientras nos instalamos perdemos un día, tenemos para trabajar tres días y luego un día en el retorno, se va la semana en forma rápida.
Desgraciadamente no tenemos acceso a internet, motivo por el cual dejaré de publicar mis notas toda esta semana.
Hasta pronto
Y qué…..la misma vaina
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