No fue una pregunta, fue una muestra de cariño. Llegó al café José Antonio repitiendo estas palabras. Asombrado por esta actitud Pedro le dijo: si no es pregunta y es una muestra de cariño, de que cosa hablas, y en tono de burla Pedro comentó en voz alta «con la edad los viejos llegan a cualquier lugar y confunde a los comensales. Natural y espontánea risa de todos nosotros, un típico dialogo de viejos mañosos, bueno…..bueno como es el cuento? Preguntaron todos.
José Antonio, un especial amigo ya que se aproxima más a un orate, que a un abuelo normal que hace locuras, llegó a visitar a un cliente que le debía dinero, saldo de un trabajo realizado.
Dice o cuenta nuestro orate amigo, que la secretaria lo recibió con mucha y excesiva amabilidad, le ofreció asiento en la mesa de directorio de la empresa, un café con galletitas, luego le trajo un vaso con agua y al Gerente General de la compañía, en persona, vivito y coleando; merito increíble ya que desde hacía dos meses ni por teléfono lo podía contactar.
Con un abrazo muy efusivo lo saludo y le dijo: “Ingeniero que fue de su vida” justo en ese preciso y crucial momento……………………… dando saltos, gritos, agitando las manos el jefe de mantenimiento entró en el Directorio, gritando Señor Gerente “hay incendio”.
El Señor Gerente salió corriendo a ver el incendio………..y hasta ahora dos semanas después el Señor Gerente no regresa del incendio.
Pedro, quien en un principio se había burlado de José Antonio, solo atinó a decir “esa no la conocía yo”, pero tío que buena te la hicieron con galletitas y todo.
Y qué…..la misma vaina
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