Al entrar al edifico me cruce con un vecino, que estaba refunfuñado sobre un perrito.
.- ¿qué le pasa mi querido amigo le pregunte?
.- el bendito perrito
.- ¿qué perrito?
Me contó:
Ayer vino a visitarme mi nieta y trajo consigo a su nuevo perrito, muy bonito, chiquito y mi nieta feliz. Lo soltó en el departamento y se puso a corretear con él.
Todos felices, que bonito espectáculo mi nieta corriendo y el perrito atrás, hasta que el bendito animalito, se hizo la pila en la alfombra.
Me quede callado, para no ser el viejo renegón, pero anoche medio dormido me levante de la cama, eran cerca de las dos y media de la madrugada, cuando camino a la cocina pise “caca”.
El perrito había hecho sus necesidades y nadie se dio cuenta, hasta que yo pise el regalito dejado por el animalito.
Grite de cólera y sorpresa, mi esposa se levantó y junto con ella también se levantó mi hijo de treinta años ¿qué pasa papá? He pisado caca del perrito grité.
Y tanto alboroto por eso, me dijo el tremendo manganzón, que en lugar de ayudar a limpiar, regresó a su cama a dormir.
Total mi esposa y yo tuvimos que limpiar primero mi pie, luego el piso, echar desinfectante y tratar de volver a dormir.
Como es la vida, ayudamos a los hijos y ellos incapaces de ayudar.
.- Mi querido vecino tómelo con calma, ya no hay nada que hacer, ya pasó. A su nieta no le diga nada, pero a su hijo, el tremendo manganzón dele tres pastillas de laxante diluidas en una gaseosa para que se pase el día sufriendo y cuando le pida ayuda a la mamá usted le dice.
.- ¿y tanto alboroto por eso?
Y qué…la misma vaina
D
