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Las palomitas

Que bonitos pajaritos, échale las migajas del pan en el parque. El canto de la cuculí, que lindo mi nieta lo adora y lo imita. Quisiera llevarme un pichón para la casa.
La parte de tormento es cuando estacionas tu automóvil debajo de un árbol, al regresar ten por seguro que una linda palomita ha dejado su firma en el techo o en el capo del auto. Y si su pareja estaba presente también se acoplo a dejar autógrafo.
Las lindas gaviotitas que adornan el atardecer y que nos ayudan a ponernos románticos, también son cómplices en lo de poner autógrafos cuando transitas por la costanera, pero como apesta ese autógrafo. Es concentrado de pescado procesado sin desodorizante.
Ahora está de moda para los que vivimos en edificios enfrente a un parque, un espectáculo macabro. Tenemos aguiluchos o cernícalos que vuelan y en su recorrido lograr matar a las bonitas palomitas del parque.
Sus dueños las reciben en sus brazos con aditamentos especiales, vuelven a soltar a estas máquinas de la muerte y nosotros gozamos del espectáculo. Lo bueno es que nivelan la población de palomas en nuestra zona.
Mi nieta con sus compañeras del colegio visitaron unas antiguas iglesias en el centro de la ciudad, el comentario que escuche con más gestos y expresiones de manos, fue el referido a las palomas que viven en las cúpulas y bajan a las plazuelas a mezclarse entre la gente.
Impresionadas con el cuento del excremento de la paloma y su efecto sobre las piedras. Me pregunto ¿Te imaginas abuelo si esas palomas se hacen  «pufi» en tu cabeza?
No conteste esa pregunta para no ofender a los políticos.
Y qué…la misma vaina

Tres autógrafos en una sola pagina
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