jt

Seguimos con optimismo

Al llegar al café, vi
una imagen que refleja el optimismo en toda su magnitud. Una señora de ochenta
seis años ayudada por un bastón y una enfermera, tomando un cortadito con un
mini caprese, a las once de la mañana. Muy bien vestida, con un peinado
moderno, perfumada, con una memoria y una cabecita que funciona a la perfección.
¡Qué envidia!
 
Con todo respeto la
saludé y le pedí permiso para compartir la mesa, a lo que ella accedió con
rapidez y buen humor.
 
No recuerdo todo lo
que hablamos, pero si recuerdo que cada respuesta o comentario que la señora
explicaba, era doscientos porciento optimista.
 
Sus enfermedades habían
sido enseñanzas de vida para madurar, de ninguna enfermedad habló con
resentimiento, de todas algo bueno quedaba.
La rotura de una de sus
caderas, le había servido para conocer en el hospital, la necesidad de las madres
solteras, viudas, divorciadas, lo que motivo la formación de una cadena de
ayuda de alimentos preparados, para las madres con dificultades económicas o de
horarios, que estaban internadas en la clínica.
 
La sencillez y la
bondad de sus ojos, te permiten creer que los ángeles existen que están entre
nosotros y que nuestra desesperación por vivir una vida tan agitada, nos nubla
la vista y nos impide verlos.
 
No solo tomé mi café, aprendí
una lección de  amor, recibí una fuerte
dosis de optimismo y estoy seguro de haber conocido a un ángel.
 
 
Y qué…la misma vaina

D

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *