De pura casualidad llegó al café mi amigo Leopoldo, lo invité a mi
mesa, conocía a varios de los que allí estaban sentados, motivo por lo cual la conversación
fluyó con facilidad.
mesa, conocía a varios de los que allí estaban sentados, motivo por lo cual la conversación
fluyó con facilidad.
Leopoldo nos contó, estaba furioso con su mujer, desde hacia seis
no se hablaban, habían discutido por un vaso con agua. Como es posible que algo
tan sencillo como un vaso con agua, genere tanto problema, todos estábamos muy intrigados.
no se hablaban, habían discutido por un vaso con agua. Como es posible que algo
tan sencillo como un vaso con agua, genere tanto problema, todos estábamos muy intrigados.
Me atreví a preguntar que tipo de agua era, el muy sinvergüenza
nos explicó el fondo del problema. Resulta que había estado almorzando con unos
amigos, buena comida acompañada de buen vino, pero antes algunos aperitivos habían
alegrado el panorama.
nos explicó el fondo del problema. Resulta que había estado almorzando con unos
amigos, buena comida acompañada de buen vino, pero antes algunos aperitivos habían
alegrado el panorama.
Al terminar el almuerzo y muy sazonados, se
fueron a la casa de Leopoldo, donde tomaron algunos vasos con agua, pero con mucho wisky como desinfectante, ya
que era agua del caño. Es en este tramo del episodio es donde la mujer de
Leopoldo entró al baile, “Mi vida…no crees que ya es suficiente por este día” oídos
sordos a las palabras de la mujer.
fueron a la casa de Leopoldo, donde tomaron algunos vasos con agua, pero con mucho wisky como desinfectante, ya
que era agua del caño. Es en este tramo del episodio es donde la mujer de
Leopoldo entró al baile, “Mi vida…no crees que ya es suficiente por este día” oídos
sordos a las palabras de la mujer.
Después de media hora con voz melodiosa la
mujer grita “Leo…Leo puedes venir un ratito” Leopoldo cometió el peor de los
errores, en lugar de ir con el vaso con agua donde su mujer, fue con la botella
de wisky. El resto y final cualquier
hombre lo sabe.
mujer grita “Leo…Leo puedes venir un ratito” Leopoldo cometió el peor de los
errores, en lugar de ir con el vaso con agua donde su mujer, fue con la botella
de wisky. El resto y final cualquier
hombre lo sabe.
