En la mañana del día de hoy escuché esta famosa palabra “leche de magnesia” y retrocedí cincuenta años. Me acordé de mi niñez y de dos pócimas que nos daban a todos los niños de nuestra generación: Leche de Magnesia y Emulsión de Scott.
.- Leche de magnesia, después de regresar de un cumpleaños nos daban una cucharada de esta pócima, para evitar complicaciones estomacales resultado del empacho con tanto dulce y postres comidos en el festejo. Esto era tan cierto como que dos y dos son cuatro y no veintidós.
.- Aceite de hígado de bacalao,(Emulsión de Scott) mi madre nos ponía en línea a mí, a mis hermanos y en la mañana antes de ir al colegio, una cucharada en la boca a cada uno de esta panacea que evitaba que nos resfriaramos, que no tengamos las vitaminas, en fin todas las bondades que se puedan imaginar. No me puedo imaginar a alguno de nosotros no queriendo tomar este brebaje, lo menos que recibías era un cocacho en la cabeza y no había psicólogo ni resentimiento porque tu madre te ponía en tu sitio. Su palabra era Ley Superior y su mirada era Castigo Seguro y nada que decir, cuando el viejo entraba a la colada y correazo en el poto, era lo menos. Si era tu día de suerte, te ibas castigado al rincón contra la pared…..que tiempos aquellos. Ahora todo es bullying.
Y qué…la misma vaina
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