Si yo pensé que era loco, después de escuchar
este cuento me di cuenta que solo soy un aprendiz de loco.
Estábamos en el café, solucionando los
problemas del mundo, cuando llegó Guillermo, el medico ginecólogo del grupo, si
del grupo de señoras amigas… no de nosotros.
De su preocupación no solo hablaba su cara, su
transpiración tenía olor a problemas y sus ojos parecían a los de un caballo
desbocado. Ya suelta tu problema, le dijo Alfredo, quien es su gran amigo.
Guillermo, tomo aire, valor y dijo:
quien?… de Jerik, respondió , dígale a Guillermo que su nombre me sabe a
yerba.
de sus hijos.
broma, tu padre es un caballero.
“todos se callan la boca, ni un comentario más”.
Cuando Guillermo llegó a la casa, un hijo lo recibió
preguntándole “viejo…de verdad eres paquetero” tu marihuana es de la buena.
tormenta del desierto gritando, con los ojos inyectados en fuego, la boca que
generaba espuma preguntando ¿Quién es Jerik?
Sorprendido nuestro amigo solo atinaba a decir “Que
Jerik” “Jerik que”
El otro de los hijos aprovechó la confusión para
decirle ¡viejo, ya saliste del closet! Dice Jerik que tu nombre le sabe a
yerba, ta que estás loco viejo.
Esas palabras fueron el colmo, no solo gritaba
la mujer sino que los hijos le faltaban el respeto. Entró a su escritorio, cerró
la puerta y se sentó en su sillón a pensar. ¿Quién miércoles es Jerik? Su nombre
no encajaba por ningún lado.
Por eso entró Guillermo a la mañana siguiente al café con
esa cara, despues del cuento, nos preguntó ¿alguno de
ustedes conoce a Jerik? Todos nos
quedamos callados. Nadie sabía nada.
En el futuro sabremos quién es Jerik, o si el ginecólogo
era de verdad paquetero, como decía mi abuelita ¡solo el tiempo lo dirá”
tenemos nuestro secreto
