El día de ayer casi, nos sorprenden los ladrones. Un vecino logró darse cuenta de un intruso en el edificio, paso la voz vía teléfono a varios vecinos y todos salimos gritando “LADRONES” las puertas de ingreso al edifico y la puerta de acceso a la zona de servicio fueron dejadas abiertas, la culpa es nuestra por descuidados y confiados.
Es sabido que en los días de fiestas los robos aumentan, y estos robos son producto de nuestros propios descuidos. No hablar de los asaltos con armas blancas o de fuego.
Pero regresando al día de ayer, los vecinos gritaban, las vecinas salían en pijama y la vecina del segundo A, salió en su “baby doll” los que estábamos cerca de ella gritábamos ladrones…ladrones y la vecinita saltaba como “un lomito saltado”, que espectáculo.
La vecina del séptimo piso C, asustaba no solo a los ladrones sino a todos lo que pasábamos cerca de ella, que mujer para especial, no es fea, pero con la cara de mala leche que tiene, inspira miedo.
El vecino del primer piso, viejo mañoso, aprovechaba el pánico de la vecinas atractivas para invitarlas a tomar un calmante, en su salita intima.
Gran chacota posterior en el edificio, conversa larga y buena vecindad. Nadie logro ver al ladrón, este salió corriendo muerto de miedo y pensando que había un terremoto.
Y qué…nadie está seguro.
