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Una gata con mucha peruanidad


La última noche los que vivimos rodeando el
parque en que vivo, tuvimos un concierto de peruanidad increíble.
Una gata dijo que era peruana y se pasó
toda la noche maullando, llamaba al gato. La gata en celo quería festejar la
noche de peruanidad.
Nosotros los vecinos no podíamos dormir, la
gata quería noche de farra, sexo y emociones extremas, pero para su mala
suerte, el gato no estaba en la zona.
La gata maullaba y nosotros no podíamos
dormir, algunos vecinos le tiraban agua y la gata huía, otros le tiraban comida
y la gata no comía, ella quería al gato, incluso un vecino le tiro un peluche
de gato, el cual fue destrozado por la fémina.
Ya cerca del amanecer llegó el gato,
imponente señor, todo arañado, con la cola retorcida, las orejas ensangrentadas
y el lomo todo magullado. Para la gata este espécimen era lo que ella quería,
el alboroto fue tremendo, los saltos por los aires de la gata era todo un
espectáculo, durante los minutos en que el gato ejercía su función, los maullidos
de la gata eran amorosos.
Cuando la gata ya no quiso al macho cabrío
y cumplidor, lo agarró a mordiscos y arañazos que el pobre galán tuvo que
soportar antes de huir a otro barrio a cumplir con su instinto.
Y qué…el gato antes de salir corriendo dijo
“adiós nena”
D

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