jt

Cuando la broma no cae bien

Que tras contar un chiste no se ría nadie no es lo peor que
uno puede esperar. Sótades de Maronea allá por el siglo III a. C. escribió unos
versos humorísticos sobre ciertos aspectos de la vida sexual de Ptolomeo II y
acabó encerrado en una caja de plomo y tirado al mar.

 
El Emperador Septimio Severo mandó ejecutar a varios
senadores, según consta en la Historia Augusta:
Eran condenados a muerte en gran
número, unos por haber hecho algún chiste, otros por haberse callado, algunos
por decir cosas de doble sentido como «he aquí un emperador que hace honor a su
nombre, que es verdaderamente Pertinaz, verdaderamente Severo».
 
El antiguo escritor de comedias Éupolis ridiculizó a
Alcibíades en una obra titulada Baptae («Los que se zambullen») y este no
encontró mejor forma de vengarse de Eupolis, que haciendo que se ahogara en el
mar.
 
En 1943 una trabajadora resultó condenada a muerte por
contar a una compañera el chiste: «Hitler y Göring están de pie, en lo alto de
un radiotransmisor. Hitler dice que quiere dar a los berlineses un poco de
alegría. Göring le replica: “¿Entonces por qué no saltamos desde la torre?”».
 
 
Y qué…la risa hace bien al alma
 
                                                    BROMA ACTUAL
 
D

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *