En esta época del año, en Lima, Perú,
tenemos el invierno que es muy benigno, pero con el clima loco que tenemos
alrededor del mundo, nuestro invierno es verano, otoño y primavera, todo junto.
tenemos el invierno que es muy benigno, pero con el clima loco que tenemos
alrededor del mundo, nuestro invierno es verano, otoño y primavera, todo junto.
Gracias a esta bondad del clima, los niños
y los viejos están resfriados, con fiebre, tos y cuanta alergia nos podamos
imaginar.
y los viejos están resfriados, con fiebre, tos y cuanta alergia nos podamos
imaginar.
Toda esta introducción sirve para
contarles que llegué de la sierra, o sea de las alturas del Perú, después de
saludar a mi esposa, fui a ver a mis nietos y gran sorpresa, mi hija enferma,
mi yerno con tos y fiebre, mi nieta con resfrio, fiebre y un genio de
miércoles, mi nieto con falso crup (laringotraqueobronquitis), es
decir una clínica domiciliaria solo con parientes como enfermos.
contarles que llegué de la sierra, o sea de las alturas del Perú, después de
saludar a mi esposa, fui a ver a mis nietos y gran sorpresa, mi hija enferma,
mi yerno con tos y fiebre, mi nieta con resfrio, fiebre y un genio de
miércoles, mi nieto con falso crup (laringotraqueobronquitis), es
decir una clínica domiciliaria solo con parientes como enfermos.
Ante esta colección de personas rumbo a ser cadáveres vivientes, me fui al
mercado a comprar “hojas de Eucalipto” preparé toda la pócima aprendida de mi
madre y comencé con los ritos de sahumar
toda la casa para abrir los pulmones de los enfermos y aprovechar de dar unos
saltos tipo Mago de Hoz, para entretener a mis nietos. Todo caminaba a la
perfección, risas, muchas toses, alegría, chacota y un fuerte olor a eucalipto
con humo de palo santo. Cuando sonó el timbre del intercomunicador, por ser yo
el único sano de la familia contesté “alooo” familia Cordova, ¿me preguntaron?
“si” Soy la Doctora del Seguro, vengo a ver a unos enfermos, suba usted por
favor y le abrí la puerta de la reja.
mercado a comprar “hojas de Eucalipto” preparé toda la pócima aprendida de mi
madre y comencé con los ritos de sahumar
toda la casa para abrir los pulmones de los enfermos y aprovechar de dar unos
saltos tipo Mago de Hoz, para entretener a mis nietos. Todo caminaba a la
perfección, risas, muchas toses, alegría, chacota y un fuerte olor a eucalipto
con humo de palo santo. Cuando sonó el timbre del intercomunicador, por ser yo
el único sano de la familia contesté “alooo” familia Cordova, ¿me preguntaron?
“si” Soy la Doctora del Seguro, vengo a ver a unos enfermos, suba usted por
favor y le abrí la puerta de la reja.
Me peine un poco y fui a la puerta del ascensor a recibirla, una señora
joven, de baja estatura, de pelo rubio teñido, con anteojos y cara de bruja.
joven, de baja estatura, de pelo rubio teñido, con anteojos y cara de bruja.
Al sentir el olor de eucalipto, gritó, ¿a quien se le ocurre prender esta
yerba? esas son cosas del pasado, señora habrá las ventanas, ventile la casa,
bañe su marido y a sus hijos, dele este antibiótico por cinco días y no
use Vick VapoRub, que
seguro se lo va a recomendar su padre.
yerba? esas son cosas del pasado, señora habrá las ventanas, ventile la casa,
bañe su marido y a sus hijos, dele este antibiótico por cinco días y no
use Vick VapoRub, que
seguro se lo va a recomendar su padre.
Hoy en día es la tecnología lo
que cura a los enfermos.
que cura a los enfermos.
Cuando se fue la Doctora, prendí el Iphon, el
Ipad, Imac, Ipod, Ite, Imi y todos los “I” que encontré en la casa para que se
fuera el resfrío familiar.
Ipad, Imac, Ipod, Ite, Imi y todos los “I” que encontré en la casa para que se
fuera el resfrío familiar.
Y qué…como cambian los tiempos.
